Lo único que pido es que me escuches, que vengas y aplaques esos temores en mí, que seas el padre que nunca tuve, que seas mi consejero, que me escuches, que hables, que me valores, que me ames, que no me juzgues, que me guíes, tal vez, es lo más absurdo, de seguro suena de risa, pero no me importa, he llegado a quererte tanto, siento que serías el único que me entendería, que me ayudaría...
A: AJ.
A ese hombre, el que nunca leerá estas entradas, porque vivo escondida entre blogs, sin nadie que me lea, no espero ser encontrada ni quiero serlo, pero si fuera por él, sería un milagro... claro que no creo en ellos.
Buenas noches maestro, le aprecio como a nadie desde siempre, siempre.
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